jueves, 17 de mayo de 2012

Un campeón como una catedral


Un campeón como una Catedral

El Real Madrid  conquista en San Mamés su trigesimosegunda Liga a falta de solamente dos jornadas para finalizar la temporada

LÓPEZ Paula

Regular, firme, contundente, goleador, rompedor de récords. En resumen, el mejor. Estas son las palabras que concentran la gran trayectoria que el Real Madrid está llevando a cabo esta temporada y que ayer consumó consiguiendo su trigesimosegundo título liguero. Lo consiguió a lo grande, dominando en todo momento al gran conjunto de Marcelo Bielsa y en un San Mamés inmenso y lleno de tensión, que no dejaba respiro a los jugadores ni aficionados blancos.

La persistencia es lo que le ha hecho ser Campeón de Liga y conseguir esos números que no se superaban desde la Quinta del Buitre. Unos números de otro Mundo, unos números que nunca se habrían podido imaginar: 115 goles en 35 partidos. Y, probablemente, logren batir un récord más: llegar a los 100 puntos. Lo nunca visto. El Real Madrid, en todo su esplendor, ha sido capaz de ganar en las buenas y malas tardes, además de en las mañanas, y recorrer todos los campos de España con un promedio de 3 goles por partido. Con inspiración y buen juego, o sin él, los encuentros ligueros se han cerrado, en su mayoría, con marcadores escandalosos. Lograr tal hazaña es como convertir agua en vino. Un milagro similar.

El triunfo en San Mamés no es un triunfo cualquiera. El Real Madrid, no sólo  ha conseguido hacerse campeón donde nunca antes lo había hecho nadie, sino que, con este triunfo, el Real Madrid cierra la temporada con victorias en  todos los campos de fútbol de todos los equipos campeones de Liga (Camp Nou, Calderón, Mestalla, Villamarín, Anoeta, , Pizjuán, San Mamés.) Los blancos han sido, en definitiva, justos vencedores de una liga más que disputada por esos dos grandes equipos españoles, europeos y mundiales: Barça y Real Madrid.

 ¿Mérito de Mourinho?


Lo innegable, y lo único que no admite discusión, es que Mourinho ha tenido mucho que ver en esta enorme temporada del Real Madrid. En su llegada a Madrid la temporada pasada, prometió conseguir récords, buen fútbol y, sobre todo, muchos títulos. La temporada pasada consiguió la Copa del Rey. Esta campaña, y después de ocurrir, como diría Guardiola, “cosas extrañas”, los blancos quedaron eliminados de la Copa. La semana pasada, tras un fuerte enfrentamiento con el Bayern y llegando hasta los penaltis, cae también en Champions. La prometida y ansiada décima, un año más se aleja de Madrid. A cambio, Mou ha entregado a su afición una valiosa Liga, que vale por 20. Él prometió ir en aumento, y lo está consiguiendo.

Su gran capacidad técnica no es algo desconocido, más si hablamos de un entrenador que ha ganado 7 Ligas en cuatro países distintos. Sin embargo, Mou era calificado por muchos como un entrenador de poca técnica, poco juego, aburrido y ultradefensivo. Ese entrenador ultradefensivo ha conseguido batir dos récords: el de llevar ya 115 goles, y el de terminar con el mejor Barça de la historia, además de con Guardiola. Y es que, el técnico culé, ante la que se avecina, ha decidido dejar el FCB y “dedicarse a su familia”. Digamos que cree o quiere salir victorioso de una guerra que ya da por perdida de antemano. Ve como el imperio azulgrana se derrumba, pero prefiere verlo desde fuera.

Suspense

A falta de dos jornadas, y a siete puntos del Barça, era evidente que el Real Madrid se proclamaría campeón en San Mamés o, en su defecto, en tierra granadina. Pero ahí no quedaba la cosa. Ambos equipos, Real Madrid y Athetic, estaban pendientes de lo que el Barça hiciese tan sólo dos horas antes. Si este perdía contra el Málaga, el Real Madrid se convertiría automáticamente en campeón de Liga sin haber pisado aún el césped de San Mamés. Y eso, desde luego, era una alegría para los blancos, pero un temor para los leones.  La afición rojiblanca se negaba a ver a su equipo hacer el pasillo en su casa al Real Madrid, y los aficionados merengues soñaban con ese momento. Ni para unos ni para otros. Tras la victoria del Barça, todo quedaba en manos de dos grandes equipos que protagonizaron un partido lleno de emoción, buen fútbol y mucha expectación.

Desde el primer minuto el Real Madrid salió a por el partido. Estaba decidido a proclamarse campeón en un estadio en el que, habitualmente, no es bien recibido. A los dos minutos, una primera oportunidad de Fabio Coentrão con la zurda y una gran parada de Iraizoz. Unos segundos más tarde, otra ocasión de Cristiano Ronaldo de cabeza tras un córner lanzado por Özil. En el minuto 11, se sucede un penalti a favor del Real Madrid. Javi Martínez recibe una tarjeta amarilla por tocar la pelota con la mano (parece que no). Los blancos ya cantaban gol, cuando el portero rojiblanco se hace con el cañonazo lanzado por Cristiano Ronaldo. En solo 20 minutos de partido, el Real Madrid ya ganaba por 0-2 y la tensión iba en aumento.  El primero, de Higuaín. Un excelente pase de Özil desde la frontal hizo que el argentino lo convirtiera en un gol que daría una Liga más al Real Madrid. Recordemos que, el Pipita, fue el autor del gol que dio su última Liga hace cuatro años al Real Madrid.  Higuaín recordaba, una vez más, al madridismo que sigue ahí y que quiere continuar en su equipo.

En el minuto 19, un nuevo gol. Esta vez de Özil. Un pase medio curvado de Cristiano Ronaldo  fue empujado por el alemán con un zurdazo, enviando el esférico al fondo de la red. Era ya el 0-2, el descanso llegaba y San Mamés rugía.

El resultado era engañoso. El Athletic no estaba haciendo uno de sus mejores partidos, pero lo estaba luchando. La suerte y la puntería no estaban esta vez del lado de los bilbaínos. Además, la situación no era igual para los dos equipos. El Real Madrid se jugaba la Liga, su único título esta temporada, y el Athletic tiene aún dos finales por jugar. No hay que culparles. Es un equipo joven, con muchas ganas, pero falto de  experiencia. Es comprensible que, en momentos así, su cabeza esté en otra parte. Por mucho que la grada exija, grite y cante exterminar a un equipo que, durante generaciones, ha significado pura rivalidad, los veinteañeros jugadores, nunca antes enfrentados al Real Madrid, no ven como crear tal hazaña. Se crea entonces un clima de confusión y bloqueo en los jugadores.

En la segunda mitad, el Athletic salió más fuerte, pero el Real Madrid seguía dominando de cabo a rabo el partido. Sin embargo, y aun con un 0-2 en el marcador,  el Real Madrid continuaba en alerta. Todos sabemos la ambición de este equipo, el Athletic, y el poder desequilibrante de alguno de sus jugadores, como Llorente.

Reproches y cánticos

El tercer gol llegaría pronto. En el minuto 51, Cristiano Ronaldo mató el partido. Las gradas comenzaron a vaciarse y el juego se tornó espeso. Ya estaba hecho. Un 3-0, segunda parte, un Real Madrid fuerte y un Athletic que, en esos momentos, no sabía a lo que jugaba. No hubo mucho afán por parte de ninguno de los dos equipos, ni en aumentar distancias, ni en reducirlas.

El Real Madrid estaba haciendo el fútbol que gusta en San Mamés, de ahí que gran parte de la afición del fútbol en general, no sólo madridista, no entienda los cánticos que, durante todo el partido se mantuvieron. “Ese portugués hijo…”, “Florentino hijo de…”, “Así, así, así gana el Madrid”, “Tonto, tonto, tonto…”, a Cristiano Ronaldo. Y algunas otras barbaridades que no merecen ser nombradas. 

A pesar de todo, y finalizado el partido, esa gran afición que es la de los leones, dejó que el nuevo Campeón de Liga celebrase en paz y armonía su título sobre el césped (nadie abrió los aspersores). Una vez más, y al final,  la afición del Athletic demostraba su saber perder, por doloroso que fuese para la mayoría de sus aficionados. 

Bielsa, un señor de la cabeza a los pies

Tras el partido, Marcelo Bielsa compadeció en rueda de prensa, poniendo fin a las dudas que muchos “antimadridistas” o “proculés” tenían. "El Real Madrid ganó, es justo campeón de Liga y tiene derecho a festejar", manifestó.

En cuanto al partido, Bielsa dio también por justo vencedor al Real Madrid. "La actuación del rival mereció la diferencia que obtuvo. A nosotros nos costó mucho lograr que el partido se emparejara y lo conseguimos en segmentos cortos de tiempo”, concluyó.

Por su parte, José Mourinho, como nos tiene acostumbrados, no quiso hablar con la prensa. De hecho, el técnico madridita pegó un manotazo a la periodista Susana Guash cuando ella intentó que le concediera unas palabras. La única privilegiada fue una cadena de Portugal, a la que Mou permitió subir al autobús. Ante la cámara portuguesa, confesó “estar muy feliz por su séptima Liga” y consideró que el Real Madrid era “justo vencedor de esta Liga por su esfuerzo.”

Esta liga la ha ganado todo un campeón, un gran campeón, el Real Madrid. Frente a otro enormísimo campeón, el Athletic Club de Bilbao.






No hay comentarios:

Publicar un comentario